jueves, 10 de mayo de 2012

Las mutaciones no siempre son malas


Si os digo que presento una mutación seguro que pensáis “¡Oh Dios mío! ¡Pobrecita!”  Tranquilos, de hecho no sólo presento una mutación sino muchas, igual que vosotros! ¿Cómo os creéis que las especies evolucionamos sinó? Hoy os quiero explicar un caso muy curioso en la especie humana… 
 ¿Sabíais que somos los únicos animales capaces de beber leche durante toda nuestra vida, incluso leche de otras especies (vaca, cabra…)? Aunque no todos, los intolerantes a la lactosa no pueden, y esto es debido a que no presentan esta mutación! ¿Curioso, no?

En la leche hay un tipo de azúcar que se llama lactosa. Cuando somos bebés nuestro cuerpo produce una enzima llamada lactasa (se lo curran mucho con los nombres) que se encarga de “romper” la lactosa para así poder extraer toda su energía. A medida que nos hacemos mayores, nuestro cuerpo va perdiendo la capacidad de producir lactasa y al carecer de ella no podemos “digerir” bien la leche.

¿Cuántos de vosotros todavía seguís “tolerando” la leche? ¡Me encantan los capuccinos, el colacao, las natillas…! Soy una de las afortunadas que presentan una mutación que me permite seguir produciendo lactasa y con ello seguir “tolerando” la leche.

Esta mutación todavía no se ha extendido por todo el mundo, en China, por ejemplo, la gente se pone mala cuando prueba la leche. Hace 7500 años los europeos tampoco podíamos, y míranos ahora, con los suecos y los daneses en cabeza!


El contraste es todavía más sorprendente cuando nos ponemos a comparar “tribus” del mismo país: aquellas que tienen una tradición histórica ramadera y las que no.



Os dejo el link donde podréis ver un vídeo de 7minutos y 7segundos que habla justo de esto:

Las clases a veces son un aburrimiento, pero oye! Que la genética puede molar!

1 comentario:

  1. Acabo de descubrir tu blog, y me declaro muy fan!! yo también defiendo que la genética mola :) Me lo voy a leer de principio a fin, un saludo ;)

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